jueves, 5 de julio de 2012
La víspera
De nuevo esa sensación de que todo puede pasar, de nuevo esa sensación de que todo puede ser nuevo, una catarsis con resurrección, horizontes inexplorados y sobretodo fronteras, muchas fronteras, tantas fronteras. Fronteras que separan porque quieres, y que traen inseguridad, incertitud e incluso miedo, fronteras que abren al saber, o que lo cierran, del mismo modo que las portadas de los libros cierran o abren ese saber. Fronteras, bellas e interesantes fronteras; me marcho de viaje. Comienza a partir de mañana, uno de mis grandes viajes soñados, un viaje por países con los que llevaba soñando casi diez años, el viaje de los viajes, me voy al centro de Asia: un Dorado que paga con saber y no con oro.
Tierra por la que pasaron grandes conquistadores de la historia de la humanidad, como Henghis Khan, y que dejó un gran legado, como Alejandro Magno, que conquistó ciudades, entre lass cuales Samarkanda 6000 años atrás. Samarkanda es una de esas ciudades-mito para el viajero. Existen unas cuantas: existe tumbuctú, existe Bangkok, quizá un Machu Pichu, quizá otras... Para mí está es el mito de las ciudades-mito del viajero, el lugar del que nacen todos los viajes que quisiera hacer.
Este año, a diferencia de los pasados, quiero comenzar por la parte menos exótica, para ir aumentando en exotismo. Me di cuenta, otros años, que iba demasiado pronto a lo que más me interesaba y del resto del viaje parecía como que disminuía la intensidad. Este año lo hago a revés. Me encuentro ahora mismo en Girona, espero a mi padre y mañana cojo un vuelo que me llevará a Tallin, con él. Cruzamos Rusia de norte a sur, mi padre dice que Rusia es la cuna de la civilización (y el que quiera entender, que entienda, yo sólo diré Octubre), y entonces mi padre vuelve a la terreta y yo sigo por Kazahstan, Kyrguizistán, Tayikistán y Uzbequistán, acabando, claro, en Samarkanda.
En fin, aún no tengo demasiado que contaros, sólo decir que ya he abierto mi blog y que aquí tenéis la posibilidad de seguir mi aventura a golpe de cliks, yo intentaré hacerlo a base de de mi sudor, de todo ese mar de posibilidades que se abre ante mí, de todo ese conocimiento que no pesa y que quiero meter en mi mochila, y de todos los kilos de especias asiáticas que pueda masticar mi imaginación.
¡Nos vemos en la ruta!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Suerte! Simona
ResponderEliminarGracias, bonita, cuida de mi bonita casa :)
ResponderEliminar