No recuerdo cuáles son los otros seis, pero
uno de los siete pilares del islam es la ayuda al viajero. Hay que darle
cobijo, cama, pan y agua, y hospedarlo al menos, una semana. Las sociedades
islámicas, comienzan a ser tan modernas como las nuestras, y esta bonita
tradición se pierde, pero en sociedades que ven tan pocos extranjeros como en
Tadjikistán, esta tradición continúa. Soy, de todas formas, como lo era
Durkheim también, societista, en cuestiones religiosas, y pienso como él, que
las religiones traducen las necesidades sociales, que además se
institucionalizan. Pongamos por ejemplo el cerdo, que en las sociedades
islámicas no se come, y recordemos que la mayoría de países islámicos se
encuentran en franjas de calor muy agudas. Comprenderemos entonces que la
demonización del cerdo viene del hecho de la gran cantidad de enfermedades que
puede traer el animal en este tipo de países, no como en Europa, donde el clima
es más fresco y las enfermedades del cerdo menores. En determinados países y
momentos históricos, la ley no es un valor, la única ley que se respeta es la
de diós, y así, no es que los ayatolahs decidan que hay que prohibir el cerdo,
el cerdo se prohibe como influjo social, y esa prohibición se institucionaliza en
la religión, con el paso del tiempo, obedeciendo una supuesta “ley divina”, que
no es más que una necesidad social ahora institucionalizada. Esto lo explica
Marvin Harris. Pienso que en Tadjikistán, como en otras sociedades -la Siria,
la Iraní,etc.-, donde pasaron tantos viajeros, donde la ruta de la seda estaba
tan presente, pues había esta necesidad social de asistencia. Y era una
necesidad social tan importante, que acabó reflejada en la religión, en este
caso, en “los siete pilares del islam”. Paro de enrollarme.
El caso es que estaba el otro día en un
autobús entre Khojand y Istaravshan, y me sucedió uno de los mejores
acontecimientos de todo mi viaje. Estaba medio dormido, en la sola hora que
dura el trayecto y miraba la guía para ver a qué hotel ir. Estaba un poco
preocupado, porque los hoteles costaban mínimo quince dólares (trece euros). De
repente, una voz joven desde un asiento de detrás me dice “so you're American?”
(entonces, ¿eres americano?). Y comienza en ese momento la razón por la cual, Tadjikistán,
pase lo que pase a partir de ahora, quedará siempre para mí en mi memoria y en
mi corazón, como uno de los lugares más acogedores en los que jamás estuve.
“Pues no, no soy americano, y tengo un problema, porque ya no sé de dónde soy,
con tanto tiempo que viví fuera de dónde nací”. Si quisiera regresar, no sabría
hacia dónde, que decía Drexler.
Empiezo a hablar con el chico, que habla un
decente inglés, y acaba invitándome, con su padre, madre y hermana, que iba en
el autobús, a ser huésped en la casa de sus abuelos, donde iban, por sorpresa,
a pasar unan semana. Yo me digo, que una semana es demasiado, pero que vivir un
par de días en su casa, podría ser muy interesante. Bajamos del autobús, a
cinco kilómetros de Istaravshan, porque la casa del abuelo materno está en una
pequeña aldea llamada Alcat. La aldea es de mayoría uzbeca, que habla por
tanto, turco antiguo, aunque en casa de Ravshan y Rizvon, mis principales
acogedores, se habla sobretodo tadjiko, que es un farsi, no tan evolucionado
como en Irán. Debo decir aquí, que en mi anterior post decía que no sabía por
qué se había creado un país como Tadjikistán, y debo decir que ahora ya lo
entiendo y que era un problema sin solución, porque en este país se habla
farsi, con todo el imaginario cultural que eso supone, pero está lleno de
uzbecos. Un problema sin solución, me adelanté cuando hablaba.
¿Y qué decir de su acogida? Pues que he sido
un semidiós. Todo era para mí. En las sociedades farsis, siempre empieza a
comer el que más adelantado en años está, o el invitado, que en este caso era
yo. Esto tenía una buena parte, por el lado del respeto, pero por otra, muchas
veces creí explotar, de la cantidad de comida que pretendían que comiera. He
comido, eso sí, las mejores frutas y verduras que he comido en siglos, y sin
aditivos químicos. En Europa tendremos más coches y más dinero, pero aquí
tienen los alimentos. He comido un montón de variedades de melón, de tomate, de
sandía, de pepino. Las mejores frutas y verduras del planeta. Y eran la fruta
que eran, y no eso que se compra en el mercadona, con forma de fruta y que es
plástico. Me han puesto además, siempre la mejor cama, el mejor plato, y no me
han dejado pagar ni el autobús para las visitas. Suerte que un día Rizvon se
quedó sin dinero y pude ofrecerle a él y a su primo, comer un shaslik
(pincho de carne a la brasa) con pan.
También le he ofrecido un libro, y es que en
casa de Ravshan (que es el papá), aman la cultura y los libros, por encima de
todo. Dice Ravshan que siempre está leyendo, y quiere que su hijo sea doctor en
medicina, así que como en tadjikistán no hay mucho dinero, se va ocho meses al
año a Rusia, a trabajar en la obra, pese a que es licenciado en lenguas
germanas y farsi, donde el dice que los salarios son normales (no dice que sean
altos), y ahorra para que su hijo se vaya a estudiar a EUA. Yo le dije que
sería mejor que fuese a Europa, que la calidad de los estudios son los mismos y
el precio es mucho más bajo. Creo que no lo convencí. De todas formas, fue para
mi genial ofrecerle el libro que llevaba, que es en inglés, para que siga
aprendiendo. Rizvon no habla muy bien inglés, pero habla perfectamente farsi,
ruso y turco, y eso que sólo tiene diecisiete años. Mis mejores deseos para él.
Espero que llegue a ser el doctor que quiere ser y venga y ayude a su país.
Toda la familia, de hecho está muy cultivada. La madre es maestra de inglés, la
hija va un curso por delante de lo que debiera, el papá sabe de historia, de
lenguas, etc. Una pena que tanto talento sea desperdiciado.
Tadjikistán es muy pobre, y existe un índice
de mortalidad enorme, una calidad de estudios y de medicina, pésimos y una
falta de higiene muy grande en muchas cuestiones, como por ejemplo, en el
tratamiento del agua. Es aterrador a veces, verlos beber de dónde beben, es
bastante terrible. Y yo de ahí no bebo, prefiero pasar dos días sin beber.
Desde la caída de la URSS, el país se encuentra en decadencia, en crisis, y la
mayoría de sus habitantes se marcha a territorio ruso para trabajar, porque
aquí no hay literalmente, nada de trabajo. Es curioso que Ravshan y Rizvon me
contaban que en tiempos de los soviets se vivía mucho mejor, pero es curioso
que se indigne Rizvon cuando le pregunto si son comunistas. Me cuenta Rizvon,
que en tiempos de la URSS, el padre de su abuelo sufrió las leyes Lenin, por
las cuáles, básicamente, la propiedad es un robo. Tuvo entonces que ir a la
cárcel y se le expropiaron gran parte de sus tierras, dejándole, a la salida de
prisión, tierra suficiente para vivir. Yo no se lo digo, pero estoy totalmente
de acuerdo con las leyes Lenin y creo junto a él, Rouseau, Prudhon y tantos
otros, que la propiedad es un robo. No, sin embargo, la posesión. Todos
necesitamos cosas para vivir, y eso es posesión y no propiedad, pero esta
cuestión filosófica, es muy compleja.
En la casa, tuve la oportunidad de conocer
como se dividen los espacios entre hombre y mujer. Y sucintamente, se puede
decir, que hombres y mujeres no comparten espacios. La madre es profesora de
inglés, y podría haberme explicado un sinfín de cuestiones. Pues creo que
dirigió, en un total del dos días, diez frases hacia mí, y lo único que me
ofreció fueron cuestiones “de mujeres”, como lavarme la ropa. Estaban
encantadísimos de tenerme allí, pero ni madre ni hija hablaban conmigo. Esto
era una pena. Dormían separados, comían separados, pasaban su tiempo separados.
Además, los roles están muy bien definidos entre lo masculino y lo femenino. La
mujer ocupa la casa y el hombre el exterior. El hombre es fuerte y ocupa los
roles de fuerza, la mujer, las cuestiones “débiles”. De hecho a mí, nunca se me
enseñó la casa. Sólo una habitación que hacía las veces de comedor y
dormitorio, aunque yo siempre dormí fuera, porque en la casa hay escorpiones, y
estando allí, uno picó a la mamá, que tuvo que ir al médico a que le inyectaran
un remedio.
Tuve la oportunidad de visitar los lugares
cercanos, que no son nada del otro mundo, hay que decir, aunque visitamos el
bazar, que sí que me gustó mucho, muy árabe, y visitamos una escuela de música,
dónde un profesor nos hizo una representación.
Al final de la tarde, siempre íbamos al campo
de uno de los hermanos de la madre, que nos dejaba comer sus frutas y verduras.
Era encantador coger las frutas frescas del huerto y comerlas directamente en
el plato. El último día fuimos con burro, en carro, y a la vuelta me dejaron
conducir el burro todo el trayecto, de una media hora. Una pasada.
También tuve derecho, y eso me gustó mucho, a
escuchar muchas historias sobre Alejandro Magno y otros conquistadores, y
comprobar por qué esta historia me gusta tanto. Y es que como Alejandro Magno
llevaba sus propios escribas, que no contaban toda la verdad, o una verdad más
neutra, aquí, mito se mezcla mucho con realidad, y ellos me contaban que
Alejandro no fue herido en la India, sino en Tadjikistán, y que fue muriendo
poco a poco, y me contaban que Genghis Khan jamás pudo conquistar una colina
cercana, porque los arqueros disparaban desde arriba ¿mito? ¿realidad?
¿Entendéis por qué me gusta tanto Asia o no?
Salí de la casa, casi llorando, ayer por la
mañana. Se habían portado tan bien conmigo. Les di un abrazo enorme a cada uno,
les dije que ahora ya son mi familia. Ellos me pidieron volver, y que jamás los
olvidara. Yo les dije que no podría aunque quisiera y que si Rizvon necesita
ayuda para ir a Europa, que me la pida. Ellos no estaban interesados en nada
material de lo que yo pudiera ofrecerles, puro altruismo, pero a ver si puedo
ayudar. Casi lloro en varias ocasiones, y las lágrimas, aunque no se vio,
vinieron a mis ojos más de una vez ¡Qué momento más grande de mi vida! ¡Cuánta
gente pagaría por haber vivido estos momentos!
Ahora me encuentro en Dushanbe, tras seis horas de viaje, para sólo doscientos treinta y seis kilómetros de trayecto, por caminos de cabras, por túneles con baches, que no pasan ningún control de seguridad europeo (sin luz, con agua, con baches, medio en reparación, con ventiladores enormes en mitad del túnel, etc.). Ahora estoy aquí, y debo de decir que no estoy muy contento. El hotel en que estoy es caro, pero estoy bien, no es ese el problema. Pero en la ciudad no hay mucho que hacer, y no creo que encuentre a nadie con quien hablar. No hay turistas. Pienso que si todo sigue así, mañana me marcharé, aunque no se dónde, creo que quizá Samarkanda. Voy a ir a ver ahora si hay algún couchsurfing que quiera acogerme y me quedo algún día más. Espero que sí, sino este día va a ser un gran coñazo, porque no voy a poder hablar con nadie. De todas formas,
¡Besos y mitos, caballeras y caballeros!
p.s. me retracto, acabo de ver a una holandesa con su marido y un chico quiere albergarme en su casa. Los Tadjikos me hablan en farsi porque creen que soy del lugar, y los turistas se asustan porque piensan que soy tadjiko jajaj Divertido!
Ahora me encuentro en Dushanbe, tras seis horas de viaje, para sólo doscientos treinta y seis kilómetros de trayecto, por caminos de cabras, por túneles con baches, que no pasan ningún control de seguridad europeo (sin luz, con agua, con baches, medio en reparación, con ventiladores enormes en mitad del túnel, etc.). Ahora estoy aquí, y debo de decir que no estoy muy contento. El hotel en que estoy es caro, pero estoy bien, no es ese el problema. Pero en la ciudad no hay mucho que hacer, y no creo que encuentre a nadie con quien hablar. No hay turistas. Pienso que si todo sigue así, mañana me marcharé, aunque no se dónde, creo que quizá Samarkanda. Voy a ir a ver ahora si hay algún couchsurfing que quiera acogerme y me quedo algún día más. Espero que sí, sino este día va a ser un gran coñazo, porque no voy a poder hablar con nadie. De todas formas,
¡Besos y mitos, caballeras y caballeros!
p.s. me retracto, acabo de ver a una holandesa con su marido y un chico quiere albergarme en su casa. Los Tadjikos me hablan en farsi porque creen que soy del lugar, y los turistas se asustan porque piensan que soy tadjiko jajaj Divertido!
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