sábado, 18 de agosto de 2012

¡La culpa de todo la tiene Stalin!

Me encuentro otra vez en aquel hotel del que os hablaba en un post atrás, cuando os dije que me encontraba en un hotel de tipo ruso en Khojand. Pues ahí mismo vuelvo a estar, pese a que no quisiera, y aunque suene muy extraño: ¡es por culpa de Stalin! (de nuevo).
Cuanto más estoy en este país, más cosas comprendo: me he enterado de que Tajikistán, antes de 1929, formaba un territorio junto al actual Uzbequistán, de control ruso (antes de la revolución) denominado el califato de Bujhara. Según dicen los Tadjikos, en esos territorios se hablaba solo farsi, de lo cual dudo un poco, porque hay un montón de aldeas uzbecas de todos los sitios, y me pregunto, de dónde nació el uzbeco, sino en Uzbequistán y si como dicen los tadjikos, sólo se hablaba farsi. Es por esto además, que los Tadjikos siguen reclamando Bhujara y Samarkanda, como parte de su territorio, y dicen que en las casas de Uzbequistán se habla farsi, aunque en las calles se hable Uzbeco (Turco) ¿Quién tiene la razón? ¿Lo sabéis vosotros? ¿Y por qué no, la tercera vía? ¿La de un país conjunto donde farsi y Uzbeco sean cooficiales? Me he enterado además de que el Pamir era antes un territorio de diversas tribus, sin ningún tipo de estado centralizado, que sólo llegó en 1890 (o algo así) ¿Sabéis cuántas guerras se pueden crear por estas reodenaciones arbitrarias y con compás, de territorios? Los Tajikos, los Pamires y los Uzbecos ya cuentan unas cuantas.
Pues he aquí expuestos los hechos, vamos a exponer mi problema. Resulta que desde Dushanbe, tomé un taxi compartido a Panjhikent. Podría estar ya en Uzbequistán, pasando desde Dushanbe, pero me dije, “venga va, ves para allá, dicen que Penjhikent tiene más de 6000 años de historia, y que hay ruinas alrededor de la ciudad de unos 5000 años de historia”. Y me dije, que aunque Samarkanda tenga más de 7000 años de historia, pasar por aquí un día, también podría estar bien. Pues cuál es mi sorpresa cuando a mitad de mi trayecto, el conductor me dice que la frontera está cerrada por tensiones entre Uzbecos y Tajikos, que aun reclaman Shamarkanda, Bujara, y otros territorios. En fin, que por culpa de la remodelación de fronteras que hizo Stalin, esta gente está en conflicto, y por su puta culpa, he tenido que volver a Khojand, para pasar la frontera desde aquí, que es la única frontera abierta, a parte de la de Dushanbe, donde no quería volver. Grrrrr!!!!!!
En la oscuridad, también ha habido luz. Un chico me albergó en su casa ayer, y pude ver cómo se vive en una casa musulmana de verdad.  Mucho pero que con mi familia de Istaravshan. Tuve cero contacto con las mujeres. Ni siquiera un hola. Y perdí la cuenta de las veces que los vi rezar, pero muchas muchas. Hacen el Ramadán, que en realidad, muy poca gente hace aquí, pese a que en la calle todos digan hacerlo. Me han tratado muy bien, sin embargo, me han dado bien de comer, y me han puesto cama para dormir, sin pagar nada. El chico que me invitó es maestro, y no sabe mucho inglés, pero quiere ir a New York, es su sueño. Es especialista en farsi y ruso. Es un buen tipo. Lo encontré en el taxi compartido entre Dushanbe y Penjhikent, y me acerqué rapidamente a él. La intuición no me falló. Me ha llevado esta mañana al museo de Penjhikent, donde había una guía francesa, con ganas de hablar, y aunque no le he pagado, me ha explicado el museo entero y la mitad de curiosidades y nociones históricas, que os explico arriba. Su hermano era un poco más especial, más orgulloso, aunque al final lo hablandé, pero tuve que soportar las clásicas discusiones de dios es uno -lo cuál me trae absolutamente sin cuidado- y volver a mentir diciendo que soy cristiano, porque descubrí ya hace mucho que en lugares donde la gente es muy creyente, no se puede decir que no se cree, porque entonces eres un blasfemo y un infiel, pero si eres cristiano, crees en el mismo dios, pero de otra forma. No creáis, esto es un gran apaño. Hace unos años se juntaron los máximos representantes de todas las religiones para decidir que dios era uno. Antes de eso, se estaban matando estos tontos del aba, para encontrar al verdadero dios. En Perú, cuando dije que era ateo, recuerdo un chico de quince años, gritándome al salir del autobús “¡Arderás en el infierno!”. Venga, soy cristiano de boquilla, y solo por unas horas, para que me dejen tranquilo.
¡Qué duro es a veces viajar sin poder mediar palabra! ¡Oh, hablar! Además, he descubierto que los tajikos que más hablan lenguas ¡son las mujeres!!! Con lo cual, pese a que hablen inglés, no van a hablar conmigo, no soy de su mismo mundo. Hoy, en el taxi entre Penjikhent y Khojand, había una chica, Camila, que no me ha hablado hasta el final, y que hablaba un decente inglés ¡Joder, Camila, que no te voy a comer, háblame! Y al final, cuando hemos llegado y tomado mi hotel, le he propuesto si quería caminar un rato. No me gustaba, sólo quería hablar. Me ha dicho que no ¡¡¡Putas culturas de la separación hombre/mujer!!!

Se despide el otra vez sólo, que no sabe qué hacer para hablar con alguien, algo más allá de unos simples gestos, y un de dónde eres. Se despide el que mañana llegará seguramente a Samarkanda, pero que no quiere verla, que se quiere ir hacia el mar de Aral, y dejar esta joya para el final. Os manda un abrazo, ése que se despide.

  ¡La culpa fue de Stalin! ¡La culpa fue de Stalin! :)

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